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Romeo y Julieta de Charles Gounod (Argumento)

Con su tan importante producción teatral, el célebre dramaturgo William Shakespeare ha sido un decisivo proveedor de fuentes de inspiración para la confección de libretos de grandes óperas. Y que esto no llame demasiado la atención.

Siendo la ópera un género que también ha dado en llamarse “teatro musical” o “teatro cantado”, resulta absolutamente lógico que uno de los más sólidos pilares de la dramaturgia de todos los tiempos – como lo es Shakespeare – haya provocado una natural atracción para convertir sus obras en grandes páginas de la lírica.

Así, al citar las óperas que están basadas en piezas teatrales de William Shakespeare, puede llegarse a una muy extensa lista, en la cual sobresalen:

- “Macbeth”, “Otello” y “Falstaff” de Giuseppe Verdi
– “La reina hada” de Henry Purcell
– “Julio César” de Georg Friedrich Haendel
– “Hamlet” de Ambroise Thomas
– “Las alegres comadres de Windsor” de Otto Nicolai
– “Otello” de Gioacchino Rossini
– “Oberón” de Carl Maria von Weber
– “Sueño de una noche de verano” de Benjamin Britten
– “Cleopatra” de Jules Massenet
– “Antonio y Cleopatra” de Samuel Barber y
– “Romeo y Julieta” de Charles Gounod

Después de los grandes éxitos obtenidos con “Fausto”, la ópera de mayor renombre de Gounod, éste escribió ocho óperas más, de las cuales sólo dos – “Mirella” y “Romeo y Julieta” – fueron recibidas con mayor entusiasmo.

La idea de poner en música la más célebre de las tragedias de Shakespeare fue una idea que desde joven rondó en la mente de Charles Gounod, siendo decisivo para él haber escuchado la sinfonía dramática ”Romeo y Julieta” de Berlioz, en 1839. Si en 1841 trazó los esbozos de una ópera en italiano, no sería sino hasta 1865 que Gounod se abocaría a un definitivo trabajo.

El libreto de “Romeo y Julieta”, que fue encomendado a Jules Barbiér y Michel Carré, conocidos colaboradores de Gounod, se concentró principalmente en el asunto amoroso de la trama de la tragedia shakespereana. Este hecho vino a resaltar sus aspectos líricos por sobre otros elementos propiamente dramáticos.

El estreno de “Romeo y Julieta” aconteció en el Teatro Lírico de París, el 27 de abril de 1867, con enorme éxito, debido en gran parte a la calidad de la soprano que interpretaba el rol de Julieta. Ello le significó tener que representarse más de una centenar de veces consecutivas. En 1888 la obra llegó al Teatro de la Opera de la capital francesa, con un elenco sobresaliente, que también trajo aparejado el éxito, con más de quinientas puestas en escena.

Ya que es de aceptación general que los apellidos Capuletos y Montescos, son sinónimos de rivalidad, poco se sabe del origen de la misma. Baste decir al respecto que ese constante odio se fundamenta en el hecho de que una y otra familia es seguidora de los Gulfos y los Gibelinos, respectivamente. Esas dos facciones ideológicas marcaron por mucho tiempo la convivencia en muchas ciudades italianas.

ARGUMENTO

“Romeo y Julieta” se desarrolla en cinco actos en la ciudad de Verona, Italia, en el siglo XIV.

Acto primero

Tras una breve obertura un pasaje coral cuenta a la audiencia el drama que vendrá a continuación. El primer acto comienza en una salón en casa de los Capuletos, donde se celebra una gran fiesta. Romeo, de la familia de los Montescos, enemigos de los Capuletos, se introduce enmascarado para verse con Rosalina, de quien está enamorado, pero conoce allí a Julieta, la hija del dueño de casa. Los dos jóvenes se enamoran súbitamente. Teobaldo, primo de Julieta, jura castigar la ofensa que se ha hecho a la familia.

Acto segundo

Balcón de la casa de Julieta. Para volver a ver a la muchacha de quien está perdidamente enamorado, Romeo se introduce a escondidas en el jardín de los Capuletos con la ayuda del criado Stefano. Durante el encuentro los jóvenes deciden casarse en secreto, a pesar del odio que separa a sus familias. Julieta hará saber a Romeo el lugar y la fecha de la boda por medio de su confesor, fray Lorenzo, quien los unirá en matrimonio.

Acto tercero

No obstante las consecuencias que su acción podrá provocar en las familias rivales, Fray Lorenzo, une a los dos jóvenes en matrimonio. Poco después, cerca del palacio de los Capuletos, Stefano canta una serenata burlona que suscita una dura riña entre partidarios de una y otra familia. Llega Romeo para separar a los contendientes y Teobaldo, primo de Julieta, lo desafía, pero el joven no acepta tal provocación, por amor a Julieta. Sin embargo, cuando ve que Teobaldo ha herido de muerte a su amigo Mercuzio, Romeo venga su muerte y mata a Teobaldo. El padre de Julieta, al oír que las palabras del moribundo Teobaldo acusan a Romeo, hace que el duque de Verona lo destierre.

Acto cuarto

Romeo pasa la noche con Julieta y, antes de partir al destierro a que ha sido condenado, da a su amada un último y conmovedor adiós. Una vez que Romeo se ha ido, el padre de Julieta, en presencia de fray Lorenzo, comunica a la joven que habrá de casarse con el conde Paris, según petición de Teobaldo al morir. Fray Lorenzo, con una seña, hace callar a la desesperada Julieta. Cuando se queda solo con ella, le propone un plan: le dará una bebida que le producirá un sueño profundo, aparentemente mortal; todos la creerán muerta y sólo a Romeo avisará del engaño. En la capilla de los Capuletos todo está dispuesto para la boda de Julieta y Paris, pero cuando la joven se dispone a subir al altar, cae al suelo como muerta.

Acto quinto

Tumba de los Capuletos. Romeo no ha recibido el importante mensaje de fray Lorenzo. Cree que Julieta está de verdad muerta y penetra ocultamente en la capilla para volver a ver a su amada esposa. En su turbación y gran tristeza, Romeo se acerca al cuerpo de Julieta y bebe un veneno. Sin embargo, Julieta despierta de su sueño, abraza a Romeo y lo persuade para que huyan, pero Romeo, desesperado, le confiesa su terrible error. Julieta, entonces, se atraviesa un puñal y muere junto a él, en un último y apasionado abrazo.

LIBRETO

El libreto bilingüe aparece en el link Romeo y Julieta

6 comentarios

  1. Ayer fue carnaval, fiesta de exaltación del otro yo. Nos cubrimos con otra vestimenta y tapamos nuestra cara con una máscara. ¡Máscara sobre máscara! Qué fácil es ponerse un disfraz y mostrarse al exterior; nos hace más valientes y atrevidos, más alegres, ¿más felices?
    Romeo y Julieta comienza así, con una fiesta de máscaras; de máscaras sobre máscaras. Comienza con un disfraz, una farsa, una apariencia, una simulación y concluye igual, de la misma forma conduciéndoles a un desenlace fatal.
    Romeo y Julieta siempre se ha considerado la gran historia trágica de amor pero yo creo que no es una historia de amor, sino de odio y rivalidad que pone a los personajes en conflicto. Es una combinación de gozo y melancolía, de dicha y pesar, de esperanza y desesperanza. Pasión y enamoramiento (atracción) ciego. El rencor es la causa determinante de los sucesos que ocurren. ¿Qué hubiera ocurrido si en los protagonistas hubiera surgido el darse cuenta y la capacidad de discernir? ¿Si hubiesen sido los verdaderos gobernantes de sus vidas? Los problemas de sus familias no tendrían que ser determinantes para la vida de los protagonistas, no deberían de haber sido herederos de rencillas y odios.
    Autenticidad, aceptación, escucha, comprensión y empatía hubieran sido necesarias entre todos y cada uno de los personajes para convertir una historia de odio en una de Amor.


  2. La existencia de dos bandos, esta presente en nuestras vidas: o blanco o negro, o derecha o izquierda, ¿y si se enfrentan dos amigos, dos familiares o dos vecinos? ¿quién tiene la razón de los dos?
    ¿Nos convertiremos en Teobaldo o Mercutio y finalmente moriremos afines y fieles a un bando o a otro?
    Tal vez, con suerte, estemos atentos y recordemos a San Bernardo de Claraval. Entonces tendremos en cuenta que la curiosidad (“aplicando los oídos a cualquier rumor”,) y la ligereza de espíritu (“el monje que no cuida de si mismo controla curiosamente a los demás”) solo nos lleva a la soberbia.
    Y es muy fácil. En principio ni siquiera tenemos que posicionarnos (aunque ya lo estaremos haciendo), simplemente escuchar a quien viene y nos cuenta su versión, su visión limitada, su “razón”. Alguien con argumentación que quiera un Teobaldo o un Mercurio a su partido y que así afiance más su ego y su aparente realidad.
    Antes de que la inspiración muera con las primeras palabras del Capuleto o Montesco que nos venga a visitar, tendremos que dejar claro que el único pronunciamiento será para con nosotros mismos y que seremos sordos a cualquier “desahogo, consejo o cuento” que nos aleje de nuestra propia madurez.
    Eso es amor.


  3. Si me habla la emoción, y lo hace justo después de ser espectador de esta historia, diría que he presenciado como dos adolescentes escuchan sus sentimientos e intentan darles satisfacción.
    Los protagonistas, son los más maduros, mientras que sus padres se han podrido en viejos conflictos que huelen a rancio y no les han permitido crecer ni avanzar.
    Dejaron tejer a su alrededor el rencor y la araña del odio fue acercándose paulatinamente hasta devorarles.
    Estos personajes transfiguran su presente por unos hechos, unos acontecimientos que ya no existen.
    Lo consiguen perpetuar de generación en generación y consiguen expandirlo: a los más jóvenes, a los criados, etc.
    El anclaje en el pasado será tan fuerte que hará que pierdan lo más preciado del presente: sus primogénitos.
    Romeo y Julieta, sin embargo, en dos escenas alegóricas, se quitan sus máscaras (después del baile de máscaras descubren sus rostros) y se desprenden del significado de sus nombres, del simbolismo de sus apellidos (Julieta: “¿qué hay en un nombre?”) para ocuparse en dar solución al impulso amoroso.
    Finalmente la obra deja un gusto agridulce. El trágico final consecuencia del destino y de las barreras impuestas por las familias de ambos da paso a un sentimiento de tristeza que no origina un rechazo hacia el amor surgido. Porque ¿alguno de nosotros, en el papel de los protagonistas, rehusaría sentir y responder a este sentimiento para evitar las consecuencias finales?
    Escuchar y satisfacer.
    Intentar seguir otro camino.
    ¿O ser fieles y honestos con nosotros mismos conscientes de la independencia de ésto con lo que nos depare la existencia?


  4. Hay una necesidad en cada ser humano de amar y ser amado. Hay también una necesidad de manifestar aquel amor. Lamentablemente, el concepto que cada persona tiene acerca de cómo demostrar ese amor es tan variado que el envase termina perdiendo el contenido. Un concepto de cómo demostrar amor es por medio de regalos, o siendo atentos con los demás. Un marido puede demostrar su amor siendo un buen guardián del bienestar de la familia y una esposa cocinando bien.

    Los niños demuestran su amor siendo obedientes y una ausencia de obediencia pone aquel amor verdadero en tela de juicio. Los amigos manifiestan su amor por el compañerismo y los objetivos comunes.

    Todas estas manifestaciones de amor implican algo agradable, algo placentero, algo bueno. Sin embargo, el modo en que alguien nos prueba su amor puede no ser de nuestro agrado, y la mayoría de las veces nos negamos a aceptar la forma particular en que aquella persona me demuestra su amor.

    Omitimos signos importantes de amor porque rechazamos, deliberadamente o inconscientemente, aceptar el modo en que los otros demuestran su amor por nosotros.

    El amor no se prueba cuando nos sentimos bien, sino siendo realmente buenos. El amor no se hace fuerte en el consuelo, sino en la desolación. El amor procura ser generoso, pero solo es satisfecho cuando es noble. El amor siente los tormentos del rechazo pero nunca permite al dolor extinguir su propio fuego. El amor nunca se satisface con su propio modo de expresión, sino que se llena de alegría ante el menor signo de amor de parte de los demás. El amor nunca se preocupa por la forma en que debe ser correspondido por los demás, el amor solo quiere amar.


  5. Nunca sentí interés por leer la obra de Romeo y Julieta; no pasaba de ser la “historieta” de unos amantes y Karina cantaba que ya no éramos ni Romeo ni Julieta, ni estábamos en la Italia medieval, así que la obra de Shakespeare fue quedando relegada al olvido hasta que el Destino quiso que la leyera y enseñarme que no debemos presuponer nada de antemano, ni despreciar lo que no conocemos, pues en su lectura me encontré con bellas frases, escritas solamente para contener belleza; también me encontré con que el autor dominaba a la perfección el juego de palabras para decir lo que quería o no quería decir; ¡cuántas veces en nuestra vida usamos las palabras para que el que nos escucha no nos entienda y no decir lo que verdaderamente queremos decir! Ya al principio de la obra, el autor, nos muestra también un conocimiento de las luces y sombras, utilizando ese mismo juego “odio amoroso, pesada ligereza, pluma-plomo, frío-fuego”; luces y sombras presentes en el drama, unidas a todas las enseñanzas que desfilan por el libro, pues “Romeo y Julieta” ya no es para mí la historia de amor de unos jóvenes amantes que termina mal; es una enseñanza donde se habla de sentimientos y comportamientos, (consejos de sabiduría de Fray Lorenzo).

    Aparentemente es un libro de amor frustrado, pero es un libro de muerte y no sólo de muerte física; muere la fanfarronería de Mercucio cuando cae a manos de Tebaldo y se da cuenta de su estúpido error al pensar que era el más valiente (siempre hay alguien más valiente, más fuerte, más capaz) y ese darse cuenta le hace maldecir a las dos familias, por dejarse influenciar por su estúpido odio. Muere Julieta a su niñez para nacer a su madurez, pero muere a ésta también cuando al final no sabe aceptar lo que la vida le depara y se suicida; muere en Romeo el amor impetuoso por Rosalina y muere Romeo a su modo de vida cotidiano cuando sufre el destierro, que le aleja de los suyos y de su Verona. Muere incluso el odio enmohecido de las dos familias que ya empieza a cansar en el primer acto a la gente del pueblo y al Príncipe. Muerte a cada paso que damos, simbolizada por tanta muerte física en la obra (casi no deja un personaje en pie).

    Sucesos profundos y que pesan y sin embargo Shakespeare logra dar agilidad a la obra, como si los personajes vivieran deprisa, queriendo recordarnos quizá la brevedad de la vida. Con esa rapidez y vorágine, da la sensación de que los personajes (y nosotros) viven desde la superficie y cuando llegan acontecimientos importantes se sienten confusos, desbordados; incluso se olvidan de lo sagrado y de aceptar la voluntad divina como les reprocha Fray Lorenzo. Quizás tengamos que aprender a vivir como este sabio Fray Lorenzo aconseja, (en mensaje escondido bajo la palabra amor) en la recomendación que da a los dos amantes: “……….el fuego y la pólvora se consumen al besarse, así que ama, “vive” con moderación: eso es lo que hace el amor duradero: quien se precipita llega tan tarde como quien va muy lento. Quizás, si esta pareja de apasionados amantes le hubiera escuchado y aceptado el consejo de su confesor, su destino final hubiera sido otro; quizás. Pero el Destino, o Shakespeare, quisieron que su final fuera así: como nos lo han contado.


  6. En su primer encuentro a solas,Romeo y Julieta nos enseñan el valor de los nombres o conceptos:

    “¡Sólo tu nombre es mi enemigo! ¡Porque tú eres tú mismo, seas o no Montesco!”

    “¿No viste que era uno de ellos?”, le pregunta Bernardo a su hermana Maria en West Side Story. “No,solamente le vi a él”, responde ella.

    En la misma obra musical, hay un momento en el los miembros de la banda de los Jets charlan entre sí; comentan que Tony les ha abandonado, que ha dejado de ser uno de ellos, porque ahora se volvió formal y trabaja…; entonces el cabecilla les canta diciéndoles que, a pesar de las apariencias, cuando uno ha sido un Jet, nunca deja de serlo…

    Todas estas escenas me hacen pensar en como solemos quedarnos a nivel de los conceptos, sólo con lo que un nombre conlleva asociado, sin ir más allá para contemplar como es realmente el asunto. Y en el hecho de que portar cierto nombre parece impedirnos también avanzar, y como la sociedad nos lo recuerda: -eh, Tony, has traicionado la fama de chulos perdonavidas de los Jets poniéndote a trabajar…-, -eh, Romeo, ¿estás loco? ¿Cómo puedas siquiera pensar en juntarte con una Capuleto?-, o -las mujeres no saben de mecánica, o -coser no es cosa de hombres-, etc.

    Vuelvo con West Side Story, a la escena en la que las mujers portorriqueñas cantan las bondades de vivir en América, respondiéndoles los hombres con las desventajas. Otra vez los dos bandos, como los Montesco y los Capuleto enfrentados, o las plantas que recoje Fray Lorenzo, que contienen a la vez sustancias beneficiosas y venenos mortales, las luces y las sombras del Barroco, el yin y el yang,… Todo en la existencia que conocemos tiene dos caras, que no existen la una sin la otra.

    Poniendo juicio en medio de todas las pasiones, aparece la sabiduría representada siempre como un hombre mayor, sea Fray Lorenzo en la versión original, o Doc, el dueño de la tienda, en la versión musical.

    Me llama especial atención, en cualquiera de las versiones, el valor del grupo. Montescos y Capuletos, igual que Jets y Sharks, se envalentonan para encararse con sus rivales si sus compadres les respaldan. El grupo proporciona valor y sostén al individuo; para pelear en este caso, pero si sirve para potenciar los comportamientos negativos, ¿actúa de igual modo con los positivos?

    Para terminar unas palabras acerca del destino. Romeo y Tony, antes de conocer a Julieta y a María, saben que algo grande está a punto de sucederles. Me pregunto si la intuición aparece cuando permanecemos alertas, presentes en el aquí y ahora, abiertos y fluyendo con las circunstancias.
    Y qué facil es aceptar lo que el destino nos depara cuando nos trae algo grato; pero cuando nos incomoda… no hay más que ver la reacción de las parejas con la que concluye en West Side Story el “baile de las nuevas amistades”.



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