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La Bohème de Puccini (Argumento)

 

La Bohème (Puccini)

“La bohème” (La bohemia) es la cuarta del total de 12 óperas compuestas por Puccini, considerada por muchos analistas como su obra maestra.

Después del éxito de su anterior producción lírica -“Manon Lescaut”, estrenada en 1893- Puccini, lleno de halagos, felicitaciones e importantes ofrecimientos, decidió continuar de inmediato su senda creativo-musical, escribiendo una nueva ópera basada en un cuento de Giovanni Verga titulado “La loba”. (Otro relato de Verga había sido la inspiración de la exitosa “Cavallería Rusticana” de Mascagni, estrenada tres años antes).

El interés de Puccini por este proyecto lo llevó incluso a visitar a Verga en Sicilia, a comienzos de 1894, para empaparse de la justa atmósfera que él requería para componer.

Aún no habiendo renunciado a esa idea de componer sobre el cuento de “La loba”, impresionado Puccini de la novela “Escenas de la vida bohemia” de Henry Murger, se decidió a componer la nueva ópera tomando como tema el de esa obra literaria.

Para poner en marcha su proyecto sobre “La bohème”, Puccini llamó a los libretistas Luigi Illica y Giusuppe Giacosa. Con ellos ya había trabajado en “Manon Lescaut” y con ellos también habría de formar una suerte de sociedad que, aparte de esta “Boheme” luego daría tan importantes frutos con “Tosca” y “Madama Butterfly”.

Después de dos años de estricto control sobre los libretistas, llegando incluso a tirantes relaciones, con continuas exigencias y correcciones, e incluso instando a llevar hasta el final un trabajo que primero Giacosa y luego Illica quisieron abandonar, Puccini inició la composición en enero de 1895, terminando su trabajo en noviembre de ese mismo año.

El estreno tuvo lugar el 1° de febrero de 1896 en el Teatro Regio de Turín, bajo la batuta de Arturo Toscanini, quien a esa fecha tenía apenas 28 años de edad.

La acogida del publico fue buena, pero dentro de un ambiente de frialdad, con una crítica que se dividió entre los que veían una obra maestra y quienes la tildaban de ópera fallida en deplorable retroceso.

No pasó mucho tiempo para que las opiniones se unieran, concordando en que frente a “La boheme” se estaba ante una de las máximas creaciones del género lírico, portadora de posteriores éxito que no muchas obras operáticas pueden ostentar.

La fama y popularidad de “La boheme” ha sido tal, que en nuestro país, por sólo dar un dato, fue representada en más de 50 temporadas durante el pasado siglo 20.

Es conveniente recordar que mientras Giacomo Puccini comenzaba a dar cuerpo a “La boheme”, el compositor Ruggero Leoncavallo, que hacía poco había estrenado exitosamente “I Pagliacci”, también estaba trabajando en una ópera sobre el mismo tema de Henry Murger.

Hubo ásperos encuentros entre los dos artistas, con declaraciones en la prensa, pero sin acciones legales mayores.

“La boheme” de Leoncavallo vio la luz quince meses después de la de Puccini, con un éxito muy menor.

ARGUMENTO

La acción de “La boheme” de Giacomo Puccini se desarrolla en París, en 1830.

Acto primero

Es nochebuena en una pobre buhardilla del Barrio Latino de París. Allí viven el poeta Rodolfo, el pintor Marcello, el filósofo Colline y el músico Schaunard.

Rodolfo y Marcello intentan en vano combatir el frío escribiendo y pintando. Llega Colline con unos libros que no ha conseguido empeñar. Le sigue Schaunard, cargado de leña y algo de comer que ha podido comprar gracias a unas lecciones de música que ha cobrado.

Los amigos brindan y deciden ir a celebrar la Nochebuena al Café Momus. Pero se presenta de improviso Benoît, el dueño de la buhardilla, para exigir el alquiler atrasado.

Le invitan a beber con ellos y, cuando consiguen conquistarlo, le invitan a contar sus aventuras amorosas. El hombre se anima, da rienda suelta a su lengua y, al revelar sus aventuras extramatrimoniales, los bohemios se fingen indignados y lo expulsan.

Sin pagarle un peso, Marcello, Colline y Schaunard bajan al café, y Rodolfo promete seguirles cuanto antes, pues debe terminar un artículo que está escribiendo para una revista.

Tocan a la puerta; es la vecina Mimì, una modista que viene a pedir prestada una vela para alumbrarse.

Rodolfo la invita a pasar, pero un acceso de tos la coloca en problemas. Mimí se desvanece y Rodolfo le da un sorbo de vino. Una vez repuesta quiere marcharse, pero se da cuenta de que ha perdido la llave de su casa. Una corriente de aire apaga la luz y juntos buscan la llave a tientas en la oscuridad.

Rodolfo la encuentra, pero no dice nada y finge seguir buscando, llegando a rozar la mano de la joven. Está fría; el joven la calienta entre las suyas y le habla de su vida.

Mimì le responde contándole la suya y descubren su mutuo amor. Desde la calle los amigos apuran a Rodolfo para que se les una. Este les confirma que irá, pero acompañado.

El acto concluye con un dúo de amor y la partida de ambos hacia el café.

Acto segundo

Terraza del Café Momus, frente a una plaza muy animada. Allí se han reunido los amigos bohemios. Se sientan a cenar y poco después aparece Musetta, antigua amante de Marcello, acompañada de Alcindoro, un viejo adinerado.

Musetta, ostentosamente vestida, pide que los acomoden cerca del grupo de amigos. Se pone a cantar un vals que Alcindoro encuentra indecoroso y de pronto da un grito asegurando que un zapato le hace mucho daño en el pie. Esto no es sino una excusa para enviar a Alcindoro a comprarle un nuevo par y así alejarlo por un buen rato.

Musetta aprovecha entonces para provocarle celos a Marcello, dándole a entender que aún le ama. La reconciliación entre ambos no tarda en producirse.

Un grupo de soldados atraviesa la plaza al son de una marcha.

Los mozos del café traen las cuentas del consumo de las dos mesas y Musetta les da instrucciones para que se las pasen a Alcindoro cuando vuelva, para que él las pague.

Los amigos bohemios abandonan el café.

Acto tercero

Una lugar llamado “La Barrière de l’Enfer”, en las afueras de París. Es pleno invierno. Amanece y está nevando. En una taberna Marcello pinta carteles y Musetta da lecciones de música.

Aparece Mimì, pálida y alterada, tosiendo, y pregunta a una mujer por el paradero de Marcello. Al borde de las lágrimas le confiesa que Rodolfo la atormenta con sus desorbitados celos, poniendo su relación al borde de la ruptura.

El poeta, que estaba dormitando en ese lugar, se despierta, sale de la taberna y, mientras Mimì se esconde, le cuenta a Marcello que Mimì es una coqueta y que además está muy enferma. Aunque reconoce que sigue amándola, debe romper su relación con ella porque no puede costear las medicinas que requiere.

Al conocer su verdadero estado de salud, Mimì no puede evitar los sollozos y la tos, lo cual delata su presencia. Rodolfo trata de tranquilizarla asegurándole que exageraba, pero Mimì quiere separarse ya de él. Este la convence para que sigan juntos hasta la llegada del buen tiempo.

Marcello oye las frívolas risas de Musetta y le reprocha que vuelva a coquetear. Ambos se despiden cruzándose agrios insultos.

Acto cuarto

Es primavera y la acción toma lugar en la misma buhardilla del acto primero. Rodolfo y Marcello, que intentan en vano concentrarse en sus trabajos, lamentan haberse separado de sus respectivas amantes.

Llegan los otros dos amigos y juntos intentan olvidar sus penas bailando disfrazados. En pleno jolgorio, se presenta Musetta muy agitada, anunciando que detrás de ella viene Mimì muy débil; casi no tiene fuerzas para subir la escalera.

Llega Mimí. Rodolfo la ayuda y la acuesta para que descanse. Musetta cuenta cómo ha encontrado en la calle a Mimì en tan deplorable estado, y pide a Marcello que vaya a empeñar sus aros para llamar a un médico, comprarle medicinas y un manguito que caliente sus frías manos.

Colline por su parte, antes de vender su abrigo, se despide de él con solemnidad y emoción.

Los amantes, ahora reconciliados, quedan solos y recuerdan sus momentos de felicidad.

Regresan los amigos y Mimì parece adormecerse.

Musetta reza para que Mimì se restablezca, pero pronto se dan cuenta todos, excepto Rodolfo, de que acaba de expirar.

Al advertir que los amigos le miran de modo extraño, Rodolfo llora y grita con desesperación el nombre de su amada, mientras se abraza a su cuerpo sin vida.

LIBRETO

El libreto bilingüe está en La Boheme

13 comentarios

  1. Quisiera empezar donde lo dejamos ayer. ¿Por qué quedamos tan afectados al final de la obra? En el descanso (al final del segundo acto) todos estábamos parlanchines. Comentando cosas. Sin embargo, al final de la opera, nos quedamos silenciosos, reflexivos. ¿Qué afectó a nuestra mente (corazón)?
    ¿La escena final? Estamos cansados de ver escenas similares donde los protagonistas mueren.
    ¿La interpretación? Hemos de reconocer que sobre el escenario no estaban Robert de Niro ni Meryl Streep. La escenificación no es para tanto.
    Creo que fue la música. La forma en que está tratado el conjunto orquestal. No podemos decir que haya un aria o un tema que destaque. Incluso en algunos momentos somos inconscientes de su existencia y sin embargo está actuando. Os animo a que volváis a sentir la obra pero esta vez sin imágenes ni palabras. Descubriendo la orquesta. La diferencia entre los dos primeros actos (más “juguetones”) y los dos siguientes (más dramáticos). Como el tratamiento orquestal actúa en nuestros corazones (mentes) sin nosotros ser conscientes de ello y cómo se reconoce su influencia al final, en los sentimientos que nos deja.


  2. Generalmente, si preguntamos a alguien de qué trata esta opera nos diría que del Amor. Voy a mirar en el primer acto a ver si lo encuentro:

    Por ejemplo
    RODOLFO
    No se quede en la puerta;
    la llama vacila con el aire.

    (La vela de Mimí se apaga)

    MIMÍ
    ¡Oh, Dios mío!
    ¡Vuelva a encender!

    (Rodolfo acude con su vela para
    encender la de Mimí, pero,
    al acercarse a la puerta, sopla
    furtivamente y apaga su vela. La
    habitación se queda a oscuras)

    RODOLFO
    ¡Oh, Dios mío!…
    También se ha apagado la mía.

    Otro ejemplo:

    RODOLFO
    (Deja su vela y se pone a
    buscar la llave palpando el
    suelo con las manos)
    Busco.

    MIMÍ
    ¿Dónde estará?

    RODOLFO
    (Al encontrar la llave,
    deja escapar una exclamación
    pero, arrepentido, se la mete
    en el bolsillo)
    ¡Ah!

    MIMÍ
    ¿La ha encontrado?

    RODOLFO
    No.

    MIMÍ
    Me pareció…

    RODOLFO
    Pues, no.

    Y otro:
    RODOLFO
    (Finge que busca pero,
    guiado por la voz de Mimí,
    intenta aproximarse a ella)
    La busco.

    (Mimí, sobre el suelo, busca
    a tientas. Rodolfo se ha
    acercado y su mano
    encuentra la de Mimí)

    Diría, mirando los hechos, que, en Rodolfo, al sentirse fascinado y atraído por la belleza de Mimi, se despierta un deseo fruto del cual comienza un juego de engaños, mentiras y adulaciones con la única finalidad de conseguir un objetivo: a ella. (La satisfacción de su deseo).

    ¿Y Mimi?

    MIMÍ
    Me llaman Mimí.
    El por qué … no lo sé.
    Sola me hago la comida,
    para mi sola.
    No voy siempre a misa,
    pero le rezo bastante al Señor.
    Vivo sola, solita; ahí,
    en una pequeña habitación blanca,

    Y luego:
    RODOLFO
    ¡Oh, tierna niña!
    ¡Dulce carita de bondad
    arropada por la luz de la luna!
    Tú eres el sueño
    que siempre quise soñar!

    MIMÍ
    (Muy conmovida)
    ¡Ah! ¡Todo lo que tú quieras,
    amor…!

    Más tarde:
    RODOLFO
    (Estrechándola entre sus brazos)
    Tiembla mi alma,
    por una extrema dulzura.

    MIMÍ
    (Casi abandonándose a él)
    ¡Oh! ¡Cuán dulces penetran
    tus palabras en mi corazón!…
    ¡Amor, sólo mandas tú!…

    Para luego…:
    RODOLFO
    ¡En mi beso palpita el amor…!

    (La besa)

    MIMÍ
    (Desasiéndose)
    ¡No, por caridad!

    RODOLFO
    ¡Eres mía!

    MIMÍ
    Le esperan sus amigos…

    RODOLFO
    ¿Quieres que me vaya?

    MIMÍ
    (Titubeando)
    Quería decir…,
    pero no me atrevo…

    Ella comienza también un juego de manipulación (más sibilino si cabe que el de él). Mostrándose tierna, vulnerable y sola “solita” busca avivar en él el deseo que ya se ha despertado. Para ello se ofrece y luego rechaza, enseña y oculta…

    RODOLFO
    Dame tu brazo, pequeñita mía…

    MIMÍ
    (Da el brazo a Rodolfo)
    ¡Le obedezco, señor!

    (Se van hacia la puerta tomados
    del brazo)

    RODOLFO
    Que me amas… dímelo…

    MIMÍ
    (Entusiasmada)
    ¡Yo, te amo…!

    Creo que estamos ante dos personas que (sin importarles el sentir ni las necesidades la una de la otra) se afanan por conseguir la satisfacción de sus propios deseos sin importarles usar cualquier tipo de artimaña para lograrlo. Más que personas amantes veo personas farsantes que con el tiempo se preguntarán por qué su relación no funciona. O por qué estoy aguantando a esta/e. O sencillamente se lanzaran los platos sin ver que su sufrimiento es el resultado lógico de lo que sembraron en un principio.

    No encontré el amor en el primer acto


  3. Voy a mirar en el segundo acto a ver si encuentra el amor…

    RODOLFO
    (Con un dulce reproche a Mimí)
    ¿A quién miras?

    COLLINE
    Odio al vulgo profano,
    igual que Horacio.

    MIMÍ
    (A Rodolfo)
    ¿Estás celoso?

    RODOLFO
    Al hombre feliz la sospecha
    siempre acecha.

    ¿….? Rodolfo, puedes repetir????

    RODOLFO
    Al hombre feliz la sospecha
    siempre acecha.

    ¿¿¿¡¡¡¡¡!!!!!!????

    En fin, voy a buscar en otro lado. A ver si estos otros…..

    MUSETTA
    (deprisa, mirando aquí y allá,
    como buscando a alguien; Alcindoro
    la sigue, bufando y enfadado.
    Ella lo llama, como si fuese un perro)
    ¡Ven, Lulú!

    (Musetta ha visto la mesa de los
    amigos delante del café Momus e
    indica a Alcindoro que se siente
    en la mesa que han dejado libre
    los burgueses)

    ALCINDORO
    (a Musetta)
    ¿Cómo? ¿Aquí fuera?
    ¿Aquí…?

    MUSETTA
    ¡Siéntate, Lulú!

    MIMÍ
    (Con curiosidad)
    ¿La conoces? ¿Quién es?

    MARCELO
    (A Mimí)
    Pregúntamelo a mi.
    Se llama Musetta…

    MUSETTA
    (Molesta, al ver que los amigos de la
    mesa de al lado no la miran)
    Marcelo me ha visto…

    MARCELO
    …de apellido: ¡Tentación!

    MUSETTA
    …¡y no me mira, el malvado!…

    MARCELO
    Por vocación propia se dedica
    a ser la rosa de los vientos…

    MUSETTA
    (Cada ve mas alterada)
    ¡Y ese Schaunard, riéndose…!

    MARCELO
    …va cambiando, de un día a otro,
    de amantes y de amores…

    MUSETTA
    ¡Me están revolviendo el estómago!

    MARCELO
    …y así como la lechuza…

    MUSETTA
    ¡Si pudiese picarlo!
    ¡Si lo pudiese arañar…!

    MARCELO
    …es un pájaro sanguinario;
    su alimento cotidiano
    ¡es el corazón…!

    MUSETTA
    Pero no tengo a mano
    sino a ¡este pelicano!…

    MARCELO
    ¡Come corazones!

    Aquí me encuentro con dos que deseandose por sentirse atraidos el uno por la otra y viceversa optan por dañarse. El uno a traves de la indiferencia y la otra queriendo darle celos. Prueba a llamar su atención…

    (Con fuerza, arroja el plato al
    suelo, el camarero recoge los
    pedazos)

    ALCINDORO
    (Reteniéndola)
    ¡No, Musetta! ¡Calla! ¡Cálmate!

    MUSETTA
    (Viendo que Marcelo no se vuelve)
    ¡Y no se vuelve!

    MUSETTA
    (Furiosa)
    Le voy a pegar… ¡Lo mato!

    ALCINDORO
    Pero… ¿a quién le estas hablando?

    MUSETTA
    Al camarero. ¡No me fastidies!

    SCHAUNARD
    ¡El vino es excelente!

    MUSETTA
    Quiero hacer mi voluntad…

    ¡Acabaramos! Ahora lo has dejado claro. ¿Lo puedes repetir?

    MUSETTA
    Quiero hacer mi voluntad…

    MUSETTA
    ¡Quiero hacer lo que me apetezca!
    ¡No me fastidies!

    ALCINDORO
    ¡Habla más bajo!… ¡Más bajo…!

    MUSETTA
    ¡No me fas-ti-dies!

    Nuevamente dos que solo buscan satisfacer sus propios deseos sin importarles hacer daño a las personas que desean. Otra forma habitual de lo que esta sociedad llama y acepta como amor. El juego de los celos, la manipulación, el engaño.

    (Riendo)

    ¡ja, ja, ja, ja!

    MUSETTA
    ¿Estará celoso de esta momia?…

    MUSETTA
    …veamos si me queda
    poder sobre él
    para hacerlo ceder.

    No creo que haya mucha diferencia entre los cuatro personajes: Musetta, Marcelo, Mimi o Rodolfo…

    MARCELO
    …es un pájaro sanguinario;
    su alimento cotidiano
    ¡es el corazón…!

    Ya, ya te he oido. En fin, decía que los cuatro adoptan la misma postura. Desde un deseo sentido que les empuja en forma de atracción hacia la otra persona, eligen una manera de acercarse donde habitan el engaño, los celos, la adulación, la falsedad, incluso el hacer daño. No creo que esto sea amor. Aunque socialmente lo aceptemos como “natural” este comportamiento sólo puede derivar en lo que siembra: sufrimiento.

    El deseo origina el acercamiento entre dos personas y transmuta en amor en la medida en que nuestro comportamiento lo favorece.
    No veo esto en la psicología de estos personajes por lo que no hablaría de amor tampoco en este segundo acto.


  4. El tercer acto.
    Estará aquí el amor del que me han dicho que trata esta obra:

    Al comienzo del tercer acto Rodolfo ha tomado una decisión…

    RODOLFO
    (Sale de la taberna y camina hacia
    Marcelo)
    ¡Marcelo, por fin!
    Aquí no nos oye nadie.
    Quiero separarme de Mimí

    Casi al final del mismo acto le oímos decir (cantar):

    RODOLFO
    (Sorprendido)
    ¡Qué! ¿Te vas?

    RODOLFO
    Entonces, ya todo ha terminado.
    ¡Te vas, te vas
    mi palomita?
    ¡Adiós, sueño de amor!

    MIMÍ
    (Sonriendo)
    ¡Adiós, peleas y celos…

    RODOLFO
    … que una sonrisa tuya disipaban!

    Ante una decisión tomada por Rodolfo de dejar la relación, Mimi opta por profundizar más en su papel del primer acto. Si allí haciéndose la buena y la dulce, indefensa y vulnerable, consigue su objetivo (atrapar a Rodolfo) aquí hará que se sienta culpable de abandonarla.

    MIMÍ
    (Desasiéndose de Rodolfo)
    Adiós.

    RODOLFO
    (Sorprendido)
    ¡Qué! ¿Te vas?

    MIMÍ
    (afectuosamente)
    A donde feliz respondió a tu llamada
    de amor, vuelve sola Mimí
    al nido solitario

    En el primer acto el “sola solita” buscaba atraparle haciéndole sentir a él que sería su dueño y protector. Golpeaba en el centro de su deseo avivándolo. El “nido solitario” al que dice volver ahora “golpea” en el sentimiento de culpa y es tan “viperino” que, hasta los espectadores que vemos la obra, nos convencemos de la culpabilidad de Rodolfo por abandonar a Mimi.

    MIMÍ
    (afectuosamente)
    A donde feliz respondió a tu llamada
    de amor, vuelve sola Mimí
    al nido solitario
    vuelve de nuevo
    a bordar falsas flores.
    Adiós, sin rencor

    sin rencor, dice….

    Ten cuidado; debajo de la almohada
    está la gorrita roja, si quieres…
    consérvala como recuerdo de amor…
    Adiós, sin rencor.

    ¡Y lo vuelve a repetir…!

    MIMÍ
    (afectuosamente)
    A donde feliz respondió a tu llamada
    de amor, vuelve sola Mimí
    al nido solitario
    vuelve de nuevo
    a bordar falsas flores.
    Adiós, sin rencor.
    Escucha, escucha:
    Las pocas cosas que dejé en tu casa,
    recógelas. En mi cajón
    están el anillito de oro
    y el libro de oraciones.
    Envuelve todo en un atillo;
    yo, mandaré al portero…
    Ten cuidado; debajo de la almohada
    está la gorrita roja, si quieres…
    consérvala como recuerdo de amor…
    Adiós, sin rencor.

    RODOLFO
    Entonces, ya todo ha terminado.
    ¡Te vas, te vas
    mi palomita?
    ¡Adiós, sueño de amor!

    Rodolfo, no soy nadie para darte consejos pero si me permites:
    Tú no eres responsable de su enfermedad, ni serás responsable de su muerte, ni eres responsable de lo que ella siente ni de lo que hace con sus sentimientos. Tu única responsabilidad tiene que ver con lo que tú sientes, con lo que tú piensas y con lo que tú haces con lo que sientes y piensas. Vuelve a plantearte tu decisión desde tu sentir y no dejes que cargue sobre ti un sentimiento de culpa que no te pertenece.

    Ah, por cierto, aquí de amor nada.


  5. COLLINE
    (Mientras Musetta y Marcelo
    cuchichean, se está quitando
    el abrigo, emocionado)

    Vieja zamarra, escucha,
    yo me quedo en tierra; tú, asciende
    al sacro monte de piedad.
    Recibe mi agradecimiento.
    Jamás encorvaste la espalda
    ante el rico y el poderoso.
    Pasan, en tus bolsillos,
    como en amenos refugios,
    filósofos y poetas.
    Ahora que los días felices
    se nos van, te digo adiós
    fiel amigo mío.
    Adiós, Adiós.

    (Lo empaqueta y lo coloca bajo
    el brazo; se acerca a Schaunard,
    y le golpea en la espalda
    diciéndole con tristeza)

    Colline se va a desprender de su zamarra con el fin sacar algo de dinero y ayudar a Mimí con el pago del médico que necesita debido a su grave estado de salud.
    Habla a la zamarra personificándola. La dice que ella pasará a mejor vida ya que va a ascender al monte de piedad (me gusta esa metáfora)y que él se quedará en la tierra (con sus penalidades y sufrimientos). Recordemos la precaria situación económica por la que están pasando los 4 amigos.
    Agradece a su zamarra haberle acompañado y más que quitarle frío ha sido su amiga y compañera de andanzas. Siempre permaneció digna ante ricos y poderosos. Sus bolsillos han resguardado filosofía y poesía.
    Ha sido una buena amiga para él y han vivido juntos buenos momentos.
    Se despide triste con un adiós repetido y no con un hasta luego ya que sabe que económicamente no la va a poder recuperar.
    Colline hace que su zamarra abandone el nivel básico de las cosas para pasar a un 2º nivel más transcendente. Establece con ella un vínculo que va más allá de ser un objeto.
    Le da a un abrigo una importancia superior a la realmente posee. Da vida a un objeto que no deja de ser una cosa útil pero una cosa simplemente.
    Nos aferramos demasiado a las cosas materiales y les damos una importancia extrema y al contrario, cosificamos cuando no debemos. Esto nos lleva a errores.
    La razón es indispensable para saber diferenciar, a través del darse cuenta.
    Debemos reconocer y dar la importancia a cada cosa, situación, vivencia, etc en cada momento para no caer en
    confusiones que nos puedan llevar al sufrimiento.

    También hay que destacar su gran corazón a la hora de ayudar a una amiga en apuros. No tiene problema de desprenderse de algo que aprecia, que significa tanto para él. Una vida humana tiene para él un mayor significado con un bien material al que se haya muy aferrado.


  6. En la ópera de LA BOHÉME, según mi parecer, lo que se refleja ante todo en los personajes, es una necesidad de amar, disfrazada en un principio con un modo de vida alegre y desenfadado, pero en cuanto aparece la persona de la que ellos creen enamorarse, se rinden sin dificultad.

    El amor está reflejado en dos parejas que no pueden tratarse separadamente en la obra, pues personifican dos maneras de enfrentarse a los sentimientos del amor que ellos creen sentir. El amor de Musetta y de Marcelo son sentimientos de enfrentamiento, de pasión, que hacen que Musetta se decante por una actitud frívola y dominante, pero Musetta, saborea el sutil deseo “que desprenden su mirada con la de Marcelo, la circundan los efluvios de un deseo que la hacen tan feliz”. Su amor, dice Marcelo es un amor liberado porque si el amor no chisporretea y ríe, es un amor feo.
    El amor de Rodolfo y Mimí, es un amor más sosegado y diáfano, aunque esté marcado por la tragedia, pero juegan los mismos sentimientos de “sentirse arriba y abajo”, “del ciclo cielo-tierra”, “invierno-primavera”, pero en todos los casos queda patente una dificultad de saber si existe amor verdadero o simple creencia de “amar” porque son evidentes los apegos de unos y otros y lo que sí triunfa al final es un sentimiento de amistad profunda y el deseo de las personas de buscar compañía, porque estar solos, (cualquier clase de soledad), es morir un poco.

    Amparo.


  7. La Boheme podría revelarse como un muestrario de diferentes formas de actuar frente al deseo, las distintas conductas generadas ante el mismo se nos muestran con cada personaje.
    Y de estas, dos apariciones breves, que sin embargo también lo presentan son las de Benoit y Alcindoro.
    En Benoit los halagos hacen que se jacte de su actitud, y la jactancia y el pavoneo hacen que exponga como el deseo le arrastra a la inmadurez de querer sentir una “segunda juventud”, ya que la que tuvo “no la supo aprovechar” debido a su timidez.
    Nos muestra un hombre maduro pretendiendo aferrarse al adolescente que fue (aunque viejo: se siente robusto, y presume convirtiéndose en un pavo real delante de los inquilinos).La chispa de las adulaciones enciende rápido el fuego de la fatuidad satisfaciendo el deseo de vanagloriarse delante de ellos.

    Por otro lado, Alcindoro es un personaje cuyo deseo hacía Musetta le lleva a vivir situaciones ridículas e irrespetuosas para si mismo. Demasiado preocupado por las formas: tanto personales (como índica la obra: pomposo en el vestir), como sociales (como nos muestra el mismo con la constante preocupación por las apariencias, recriminando a Musetta: a que hable más bajo, a que se comporte) se olvida de él como persona. Esto hace que solo busque la satisfacción del deseo siendo objeto de la chanza, indiferencia y aprovechamiento de Musetta.


  8. Rodolfo y Marcelo parecen felices al principio de la obra, bromeando alegremente en su buhardilla sobre su pobreza. Poco antes del final, sin embargo, se dedican a sus tareas como al inicio de la obra pero ahora estan desconsolados. La causa de su tristeza es el alejamiento de sus enamoradas. En ellos veo que descubrieron la felicidad cuando abrieron su corazón; pero la felicidad vino acompañada de sufrimiento. Ambos sentimientos se produjeron cuando el alma sintiente se dió permiso para sentir. Y aunque al principio de la obra no padecían, tampoco experimentaban las emociones de estar enamorados.
    Pienso entonces que el ser humano puede elegir entre permanecer con su corazón cerrado, inmune al sufrimiento pero también a la alegría del encuentro, o no impedir que la vida le afecte, y entonces, sentir (tanto dolor como satisfacción, que le impulsarán en todo caso a aprender y a madurar).

    Cuando las dos parejas de enamorados discuten por celos, y se forma un tremendo lío al pensar una que el otro no la quiere por coqueta, y el otro que lo mejor es alejarse de ella con la excusa de los celos para camuflar la vergüenza de no poder ofrecerle una vida económicamente acomodada… pienso en la importancia de la autenticidad, y en cómo ésta podría ahorrarnos tanto tiempo y esfuerzo en nuestras relaciones personales. Cuántos dolores de cabeza, cuánta ansiedad agarrada al estómago, cuántas noches sin dormir sólo por no ser sinceros y decir francamente lo que se piensa. Uno mismo se construye así absurdas barreras y malestares que le alejan de la realidad y le impiden disfrutar de la vida tal cual es. A veces uno no es auténtico por miedo a que el otro se moleste y se aleje, pero entonces es él quien sufre al no expresar lo que de verdad siente en su corazón.


  9. Los dos protagonistas son muy parecidos. Hablan de sueños y de quimeras, son alegres y cercanos, sensibles y de buen corazón. Ellos son Rodolfo y Mimí.
    Esto fue lo que escribí cuando terminó el primer acto; pero ¿es esto la realidad? Después de observar los“ pequeños detalles, “había otras ideas en mi cabeza.
    Los sentimientos del primer acto (respecto a Rodolfo y Mimí), son básicamente el enamoramiento: están absortos en impresionarse el uno al otro; es una continua conquista. Me recuerdan al macho del pavo real, cuando abre su gran cola llena de plumas de colores para llamar la atención de la hembra……EH!!! Que estoy aquí!!!! ¡soy el más guapo! ¡soy tu macho! Y ella le responde: y yo tu hembra cariño.
    Para conseguir todo esto, se basan en tretas y en engaños, que se ven a lo largo de este primer acto.
    En el segundo acto, comienzan a verse las consecuencias de este enamoramiento: los CELOS. Rodolfo siente celos porque Mimí coquetea con otro hombre, y Musetta le da celos a Marcelo para que éste se fije en ella. Estos celos surgen de la posesión que tienen unos de otros. Rodolfo siente que Mimí es suya, y Muceta siente que quiere a Marcelo para ella. Se puede considerar que están encaprichados con sus parejas, igual que el niño (que también sale en este acto) que se encapricha por una trompeta, por el caballito…. y al final lo consigue. En este acto todos consiguen lo que quieren.
    En el tercer acto, Mimí se encuentra enferma y quiere seguir reteniendo a Rodolfo a su lado dándole pena (aunque antes se lo cuenta a su amigo para no ser tan directa con Rodolfo); se hace la víctima y Marcelo cae en ese engaño.
    Rodolfo actúa igual que Mimí. En esta ocasión, Marcelo vuelve a ser el confesor. Rodolfo le explica que de tanto que ama a Mimí, no quiere verla sufrir por su enfermedad y que desea abandonarla. Pero ¿es esto amor? ¿o simplemente es que el que no quiere sufrir es él?. Yo pienso lo segundo.
    En estos tres actos no veo sinceridad alguna por ninguna parte. Hay enamoramiento, hay posesión, pero no hay amor.
    En el cuarto y último acto, es donde observo el desapego y, como consecuencia, el verdadero sentimiento del amor.
    Colline, se desprende de su abrigo para una buena causa, y lo hace entablando un maravilloso monologo, hablando a su abrigo con amor.
    Musetta también se desprende de sus joyas para comprarle a Mimí un manguito de piel, para que esta caliente sus manos.
    Mimí es la primera vez en toda la obra que se sincera con Rodolfo, y lo hace porque sabe que su vida desfallece. Rodolfo cuando la está perdiendo se da cuenta que la ama de verdad.


  10. La Bohème nos presenta un grupo de personas amigas ¿artistas? que llevan una vida un poco alegre y bulliciosa. Se reflejan en ellas unos sentimientos poco profundos, que van cambiando a medida que entran otros personajes en escena.
    Aparece Mimi que trata de conquistar a Rodolfo. Al mismo tiempo Museta también está enamorada de Marcelo la cual no es correspondida y ese sentimiento la lleva a tomar una actitud poco recomendable.
    Mimi y Rodolfo, por lo contrario si terminan enamorados,llevan una vida de amor y de ilusión. Son felices, hasta que Mimi enferma y Rodolfo no supo enfrentarse a la enfermedad por no aceptar el sufrimiento de los dos, al darse cuenta que ella ya lo sabia decidio volver a su lado(su amor era muy fuerte) y asi aceptar su muerte. En esos momentos se vio la gran amistad de todos sus amigos estando a su lado en esos tristes momentos.


  11. Yo no voy a destacar el sentimiento del amor sino el de la amistad. Creo que este sentimiento es más sincero en esta obra.
    Puccini describe la vida de los cuatro amigos y sobre todo entre los dos protagonistas masculinos Rodolfo y Marcello a través de su amistad y lo refleja en su música.
    La ópera refleja el el ambiente de vida bohemia de dos artistas en París,un poeta y un pintor.
    Ambos comparten el deseo de triunfar haciendo lo que les gusta, sus anhelos, sus desvelos, su situación aconómica precaria (el frío de la buhardilla,la frugal cena de nochebuena…),sus sentimientos cuando se enamoran, las dificultades en sus relaciones(los celos de Marcello, la cobardia de Rodolfo frente a la enfermedad de Mimí), la añoranza que les produce el distanciamiento de sus enamoradas…Comparten su vida, se escuchan, se respetan, no se juzgan, no se dicen uno a otro lo que tienen que hacer y estan uno al lado del otro en los momentos felices y tambien en los difíciles(la muerte de Mimí).
    Para mi eso es la amistad.
    También me gustaria compartir con vosotros otra reflexión : ¿Por qué ante la muerte somos capaces de ver lo que realmente importa y no lo hacemos con la vida?
    Si tuvieramos presente a la muerte nuestra vida sería mejor, la viviríamos más plenamente y estaríamos mas vivos. Sin embargo la muerte nos sobrecoge, produce en nosotros sentimientos encontrados casi como con el amor.
    La amistad es más serena, es un sentimiento más profundo en el que el otro es lo esencial


  12. necesito caracteristicas de las personalidades de Schaunard y colline !


  13. me ha gustado mucho



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